“La discusión copyleft vs copyright no tiene sentido”

Si empezamos la semana con Spotify como invitado de honor, hoy continuamos con una propuesta musical diferente, atrevida y cargada de ilusión y buenas ideas. Se trata de ‘La incubadora musical’, un proyecto que nace, crece y se desarrolla desde la iniciativa de Joshua Jonitz.

Su convicción por el desarrollo de nuevos proyectos musicales ha sido su motor de arranque. Su intención es clara: “La música, además de un arte es un negocio” y para desarrollarlo, Joshua apuesta por la autogestión del artista como principio de su crecimiento musical. Sobre esta idea y otros temas como Internet, derechos de autor y el futuro de la propia música hablamos en esta pequeña entrevista.

Antes de nada cuéntame un poco cómo surge ‘La incubadora musical’ y qué te fue lo que te impulsó a llevarla a cabo.

Todo parte de la observación de una creciente analogía entre el emprendimiento empresarial y el musical. La importancia de desarrollar un plan de negocio diferenciador, la incorporación de un equipo capaz de materializarlo, el marketing creativo de bajos recursos, la búsqueda de financiación y el uso intensivo de los medios online, son desafíos que afectan a ambos por igual. Esta similitud en realidad siempre ha existido, aunque nunca las barreras de entrada han sido más favorables que ahora para músicos con intereses en construir su propio proyecto músico-empresarial. Por lo tanto, considero que los aspirantes a convertir su música en una forma de vida, pueden y deben aprender de la incubación de startups, de ahí el nombre del blog.

Dado mi interés por el entrepreneurship y los nuevos modelos que surgen en la industria musical, el impulso de exponer al público reflexiones y conclusiones propias era un paso lógico, más aún cuando existe poco diálogo sobre estos temas en castellano. Cualquier cambio radical de una industria, origina oportunidades para gente que por interés se adentra en tierras desconocidas, en el intento de fusionar pasión y profesión, ése es mi motivo.

¿Hacia dónde crees que está evolucionando el entorno de la música?

En un sentido amplio, opino que se están produciendo tres cambios fundamentales, el primero es el aumento de la autogestión y la comercialización directa de artistas a consumidores; el segundo, la creciente entrada de empresas externas al sector que buscan beneficiarse del grado de compromiso que la música es capaz de generar, a cambio de una contraprestación económica; y el tercero, la decadencia de los medios de comunicación como agentes músico-culturales a consecuencia del arraigo de los servicios de música a la carta, las redes sociales y el uso intensivo de los dispositivos móviles.

Quizás la evolución más importante afecte a la propia figura del músico, que migra de desempeñar una función principalmente creativa a tener que familiarizarse con el desarrollo de su carrera y de su negocio. La mayoría de las discográficas ya no pueden arriesgarse a invertir en nuevos valores musicales, sin que estos hayan cosechado un cierto éxito por méritos propios, que asegure la inversión. Una vez que el artista llegue a ese punto, cabe valorar si realmente merece la pena y bajo qué condiciones, llegar a un acuerdo con un sello. Por lo tanto, quién no considere la autogestión un punto clave en el deseo de vivir de la música, desde mi punto de vista juega con desventaja.

La cuota del ”fracaso” de emprendedores es alta en cualquier sector, pero este hecho no justifica que se abandone el emprendimiento de nuevos proyectos, en la música ocurre lo mismo.

Internet abre las vías de nuevos modelos de gestión y promoción de la música, ¿cuáles son las propuestas de La Incubadora musical?

De la creciente demanda hacia la autogestión, nace también una ventana de oportunidad para servicios y profesionales, cuyo objetivo consista en asistir el desarrollo de artistas en actividades como adoptar el direct-to-fan de forma natural y como respuesta lógica a la evolución de un mercado cada vez más social; definir estrategias y hacer un uso intensivo de los numerosos servicios online existentes; establecer marcos de confianza que permitan llegar a acuerdos con inversores externos al sector; y ayudar a construir relaciones duraderas entre la comunidad de fans y los artistas

Tu iniciativa, ¿está enfocada exclusivamente en los jóvenes artistas que comienzan en la profesión?

Los artistas jóvenes desde luego que cuentan con una ligera ventaja por su afinidad a lo digital y por ser más susceptibles a adoptar estrategias nuevas, pues no tienen nada que perder. En cambio, aquéllos que estén bien posicionados y hayan visto la industria en su pleno esplendor económico, probablemente sean más críticos a la hora de experimentar. Sin embargo, no sólo artistas noveles, sino de éxito a nivel internacional están dando importantes lecciones a la industria y lo seguirán haciendo cada día más. Realmente no depende de la madurez de los artistas sino de su visión de futuro y de sus ganas de hacer las cosas de una manera diferente.

¿El formato físico ya no tiene sentido? ¿Se está adecuando bien la industria al nuevo paradigma musical?

El formato físico sí que tiene sentido aún, al menos parcialmente, aunque cada vez para una menor parte del público, en la que me incluyo. Está por ver si las majors finalmente logran remontar el vuelo y si seguirán apostando por valores musicales nuevos, o si en gran medida se centrarán en la explotación de sus catálogos.

De cualquier modo, su capital musical es enorme y por lo tanto tendrán un peso enorme en la industria por mucho tiempo, eso está fuera de duda. Las pequeñas discográficas que hayan sido capaces de sobrevivir en estos tiempos revueltos, desde luego que saldrán fortalecidas y, a mi entender, cuentan con una gran ventaja, su capacidad de adaptación, que desde luego es mucho mayor que la de las corporaciones multinacionales. No obstante, ambas tendrán que seguir lidiando con un modelo obsoleto y encontrar formas alternativas que sigan justificando su existencia en el futuro. En una situación muy distinta, yo diría casi privilegiada, se encuentra el sector del management, que a pesar de tener por delante el gran desafío de reorientar radicalmente las carreras de sus artistas y modificar sus propios modus operandis, adentrándose en terrenos nuevos y abarcando cada día más funciones, su cometido juega un papel más importante que nunca.

¿Qué beneficios otorga Internet a la música? ¿Cuáles son las principales amenazas?

Como ya he mencionado antes, el mayor beneficio que brinda internet es la eliminación de barreras de entrada, entre ellas las geográficas, culturales, sociales, de publicación, comunicación y distribución. La libertad absoluta y la instantaneidad de poder escuchar y compartir lo que el usuario elija, han dado la vuelta a la tortilla, pasando paulatinamente de un entorno dominado por la imposición de contenidos y la inversión publicitaria, a un sistema democrático que nace desde el compromiso del individuo y del impulso por compartir lo que le gusta.

No veo ninguna amenaza en concreto adjudicable a internet per se, más que la pérdida parcial de intimidad de los usuarios, que por chocante que pueda parecer, es vital para los artistas, pues les permite analizar a sus seguidores y adaptarse a ellos.

Muchas de las críticas al modelo actual se basan en que la música online es muy cara. ¿Qué opinas al respecto?

Existen opciones para todos los bolsillos y preferencias, desde el pago con atención de modelos fundados en publicidad, pasando por la suscripción para quienes prefieran gastarse una pequeña cuota mensual y disfrutar de la escucha sin interrupciones, hasta la compra unitaria. Así que no pienso que sea esta una crítica justificada.

También hay una discusión constante con el tema licencias. ¿qué opinas al respecto?

Decantarse por un tipo u otro de licencia depende sobre todo del propósito y de la estrategia que el artista elija para su obra, no existe una elección acertada unánime. La situación casi frenética de partidarios y detractores del copyleft vs. copyright, bajo mi punto de vista es una discusión sin sentido. Cada cual tiene el derecho y el privilegio de permitir o conservar los derechos que estime oportunos. Injustificado sin embargo me parece la parcialidad de las entidades de gestión, respecto a este tema.

¿Cuál crees que es la mejor vía para conseguir el respeto de la propiedad intelectual de los artistas?

Es obvio que la industria discográfica no ha evolucionado al ritmo que lo han hecho los consumidores, sea por falta de intereses o de visión. También es comprensible que abandonar un modelo tan lucrativo como el de los CD´s, para adentrarse en un entorno sustancialmente diferente y desconocido no es nada fácil, más aún si se depende de la cotización en bolsa y de balances cuatrimestrales. Pero a día de hoy y tras tantos intentos fallidos, sabemos que no existe otra vía que la de conjugar con los intereses de los consumidores. El momento en que ya no tenga sentido violar el respeto hacia la propiedad intelectual, será el mismo que acabe con el uso indebido de las obras. Es un acometido de la industria encontrar esas fórmulas, no del público, y lo está consiguiendo desde diferentes frentes. En este sentido creo en un futuro alentador para los artistas.

¿Qué opinas de iniciativas como Spotify, Yes.fm, etc?

Me parecen servicios lógicos y necesarios que darán mucho que hablar, aunque tengo mis dudas de si llegarán a suponer una fuente de ingresos importante para la mayoría de los artistas o si más bien se conciban como canales de marketing.

En lo que concierne a Spotify, su integración en Facebook y la esperada entrada en Estados Unidos, sin lugar a duda les dará un importante empujón y los colocará en una posición privilegiada con respecto a sus competidores. También su fundamento tecnológico peer-to-peer es excelente.

De entre todos los países, ¿cuál crees que se ha adaptado mejor al nuevo paradigma musical?

Es una pregunta que no puedo responder, por un lado desconozco en detalle las circunstancias de cada país y por el otro han aflorado propuestas interesantes desde distintas geografías, tanto en cuanto a artistas como a empresas se refiere. Aunque sí me atrevo a opinar que los países anglosajones nos llevan una ventaja considerable. Nos queda mucho por aprender de iniciativas que se toman en el exterior y que resultan positivas tanto para la comunidad de artistas como para el público.

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